lunes, 11 de junio de 2012

Que nos intervengan, pero que no lo llamen rescate

Que se casen, pero que no lo llamen "matrimonio", clamaba Rajoy. Que intervengan a España, pero que nadie diga que la han rescatado, dirá ahora. You say tomato, I say bail out Pues bien: aquí les propongo pensar la intervención de España, el rescate al país, en clave de capitulación (del gobierno), de humillación (al país) y de purificación o cathársis (de todos, en plan teatro total). Elijan la que más les guste, propongan una alternativa pero, ¡por Dios!, hagan un esfuerzo por no cambiarle el nombre -por no permitir que se lo cambien.

Capitulación

Recientemente, el gobierno de Mariano Rajoy se vio obligado a reconocer públicamente su impotencia, así como el fracaso de su política económica y, con ello, también el de esa España fantasma y hueca del rimbombante "milagro español".

Hace años que un desenlace como este era previsible. Aunque dentro y fuera de España la mayoría de analistas se fijaba en las dificultades que presentaban las cuentas públicas, algunos no hemos dejado de insistir en que el gran agujero estaba (y está) en el sistema financiero, y en que donde había que aplicar el bisturí era en el obsceno saqueo que se estaba produciendo en la banca o, mejor dicho, en la banca privada del PP, PSOE, IU, sindicatos y patronal: las cajas de ahorro.

Con la petición de auxilio, España reconoce que no puede recapitalizar la banca y, a no mucho tardar, reconocerá que tampoco podrá refinanciar su monstruosa deuda (10 veces mayor que el capital).
Ya nadie en el mundo financiaba a entidades tan insolventes, y España no era capaz tampoco de sostenerlas por más tiempo. Ahora fondos europeos prestarán dinero al Estado (FROB) y éste a su vez se encargará de perderlo opacamente, como lleva haciendo desde hace 4 años de la mano primero del PSOE y, ahora, del PP. Una operación tan artificiosa y estéril como la torsión semántica con que lo expresó Carlos Herrera: se rescata a los bancos directamente a través del FROB.

Pero, aun smarriti como estamos en una amenazadora selva scura, puede vislumbrarse algún elemento positivo: se ha evitado por unos meses el colapso, aunque al no poco oneroso precio de haber cercenado toda esperanza de recuperación a medio plazo.

Imagen 1; de las puertas del infierno de Rodin con el lema: lasciate ogni speranza
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Así, en este deambular por páramos infernales, nuestro porvenir económico como país estará guiado, sí, pero en dirección a la desolación y el fracaso -nuestro destino: el último círculo del Averno. Por buscar otra analogía, aunque imposible eliminar ese toque truculento que es seña de identidad de este blog: nos aplican quimioterapia cuando lo que hubiéramos necesitado era extirpar quirúrgicamente las lesiones tumorales. ¿Y es esto un éxito?

Mariano Rajoy es un presidente amortizado, una víctima de su estrategia de "cuanto peor, mejor", de su abulia y su connivencia con toda una red de jeques menores que desde hace décadas dotan a sus reinos de pompa, corte y banca (caja), y de su correspondiente red clientelar. Al menos, todos ellos están desde ayer más cerca del cadalso.

Humillación
Decía Rubalcaba en aquellos días de dolor de Marzo de 2004, y antes de formar parte del gobierno que negó la crisis y generó con sus socios populares el agujero bancario que hoy nos lleva a implorar el rescate, que "los españoles merecemos un gobierno que no nos mienta". Quizá no sea cierto que no nos lo merezcamos, y que también en eso mintió Rubalcaba; quizá el lenitivo del autoengaño sea demasiado placentero para rehusarlo; quizá no nos crea capaces de asumir nuestra realidad pero... Pero lo cierto es que el gobierno, otro gobierno, nos ha vuelta a mentir. Con tozudos eufemismos, fugaces desmentidos, eslóganes tibios y frívolos pronósticos, la política de comunicación del gobierno sigue poniendo de manifiesto su concepción parvularia de la ciudadanía española.
Las falacias de Rajoy en su inesperada comparecencia antes del partido (¡cómo lo ha gozado creyéndose con el problema ya resuelto!) son propias de alguien desorientado, exhausto, sobrepasado, alguien cuya mediocridad no le deja otro recurso que reaccionar con chulería a su frustración: tan sobrado que, de la presente coyuntura, lo que le "duele" es perderse un partido de tenis por tener un compromiso ineludible con los chicos del fútbol. Pero no nos engañemos: nada como un buen partido para celebrar el "éxito" de haber "forzado" que Europa financie a España. Sin embargo, es doloroso ver cómo nuestra inaudita capacidad para tragárnoslo todo se ha convertido en el extranjero en asunto de sainete y chiste ingenioso.
Y démonos por afortunados: más crueles podrían ser las chanzas si sus autores se asomaran a esaprensa mamporrera que se pierde el respeto a sí misma. Sin embargo, su mérito no es muy destacable: pese a las similitudes formales que a continuación pueden ustedes establecer, no creo que el propagandismo castizo equipare la sofisticación estética del soviético.

Imagen 2: Portada de La Razón "España despeja el rescate"

Imagen 3: "El Portero" Deineka, Museo de Kursk (1934)


Que pretendan hacernos creer que esta operación vaya a solucionar algo a largo plazo es denigrante. No lo ha hecho en Irlanda ni en Portugal ni, por supuesto, tampoco en Grecia. Como mucho, veremos un espejismo de estabilización durante unas semanas -pero ¡ay! ni siquiera ese pequeño respiro lo tenemos asegurado, dadas las turbulencias que acechan por el horizonte electoral griego.

Imagen 4: Prima de riesgo (Fuente: Bloomberg, via Juan Carlos Barba)


Más bien, es previsible que nuestros males se agraven. Dado que España tendrá un deudor preferencial (el ESM), antes de rendir otros pagos deberá devolver con devota puntualidad el importe del rescate. Por tanto, nuestro país se encontrará fuera del mercado y constreñido a aplicar recortes en cada ocasión que fallen los objetivos macroeconómicos -cosa que ocurrirá, qué duda cabe. Sala i Martin lo explica muy bien en el artículo que enlazo aquí.

Cathársis

En este espectáculo colectivo del que somos a un tiempo espectadores y actores nos cabría hacer ahora aquello que dicen procuraba la tragedia griega: una purificación de las pasiones, un gozoso aprendizaje a través del dolor.

Y es que en este gran teatro del mundo no es extraño toparse con alguna escena sangrienta más de la cuenta. Pues bien: por imperativo de los rescatadores, son breves ya los días de los políticos en la banca. Sería deseable que, además, se sentasen en el banquillo y se depuren las responsabilidades administrativas, civiles y penales que este gran robo sufrido/consentido por todos ha generado.

Si además llegamos a tomar conciencia de que estamos tocando fondo, quizá podamos hacer de una vez las reformas que necesitan España y nuestras empresas. Si conseguimos que la meritocracia y el esfuerzo sean posibles y rentables, puede que, como Dante, al final de la travesía dejemos atrás las puertas del Infierno y nos elevemos -con una esperanza liberada de ingenuidad- hacia un porvenir mejor.

Sin embargo, si perseveramos en una oprobiosa servidumbre voluntaria y permitimos que nos sigan engañando cada vez que nos dicen eso de "no lo volveré a hacer más", entonces el menor de nuestros males quizá sea haber perdido ahora nuestra soberanía. Lo peor no será que no seamos sino tristes marionetas incapaces de escribir su propio guión, sino que la nuestra será una historia, de verdad, contada por un idiota.
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